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TU SUEÑO EN MANOS DE DIOS



Porque yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de Paz y no de mal, para daros el fín que esperaís. Entonces me invocareís, y vendreís y orareís a mí, y yo os oiré
Jeremias 29:11-12
Seguramente una mañana te has despertado y aún entre las sábanas, reflexionastes sobre el sueño que has tenido durante la noche. Parecía tan real que todavía tienes presente personas, olores, sensaciones.
Casi sin darte cuenta te viste en una proyección hacia el futuro en todo aquello que anhelas ser, Como te vistes, Eras maestra, Veterinaria, Ingeniera, Doctora, tal vez una profesional exitosa, o simplemente una mamá rodeada de niños felices que correrán a tu alrededor envolviéndote en abrazos llenos de ternuna y amor. Te detienes y vuelves a meditar en el contenido de tus sueños y te preguntas si puede ser realidad. Es comprender que la realización de tus sueños está detrás de una firme convicción por alcanzarlos y una correcta dirección hacia las cosas verdaderamente valiosas en tu vida.

Pero para hacer realidad tus sueños se requiere de una firme decisión de no malgastar al derrochar lo mas valioso que posees en tu corazón. Si encontrar el éxito y superar las frustraciones del pasado es tu sueño, este es el momento de detenerte y pensar; tal vez debas tomar una de las decisiones mas importantes de tu vida. Seguramente como yo necesitaría de un capitán que guíe el barco de tu sueño. Nadie mejor para ese cargo que alguien que conozca los caminos y mida las aguas con la palma de su mano. Creo que Jesús es la persona adecuada para realizar esa tarea. El será quien con amor y cuidado te acompañará a recorrer los años mas importantes del resto de tu vida. Años de las grandes decisiones.


Jesús vino a este mundo porque quería restaurar una relación que estaba rota. El pecado nos había separado de El, pero como Dios aborrece el pecado y ama al pecador, decidió que nada lo separaría de tí y de mí. Entonces envió a su hijo quien pagó por nuestros pecados, aún cuando todavía no habíamos nacido, su resurrección es la muestra de que aquello que nos separaba quedó derrumbado y ahora nada más nos impide llegar a Dios.

Por eso el Señor nos demanda que nos esforcemos y seamos valientes que no temamos ante las adversidades que se nos presentan, sino que el sueño que tu tienes se hará realidad en las manos de Dios.