TODOS LOS DIAS SON SANTOS




Estamos en Semana Santa, para muchos creen que esta es la única semana del año donde debemos de ser Santos, arrepentirnos de lo malo que hemos hecho durante todo el año, y seguir con la misma vida que siguen llevando. Cuando nosotros conocemos del Señor y lo aceptamos en nuestro corazón todos los días son Santos, cada día es un día nuevo en nuestro proceso de restauración de todas las áreas de nuestra vida, no es en esta semana donde solamente debes buscar de Dios, es todos los días de tu vida, si quieres ver la gloria de Dios sobre tu vida, debes trabajar diariamente de la mano del Espíritu Santo en tu vida.

Cuando Jesús fué crucificado dice la Palabra de Dios que la oscuridad cubrió toda la tierra desde la hora sexta hasta la novena, Jesús es la Luz del mundo, y las tinieblas cubrieron la tierra cuando El entregaba su vida. Esta oscuridad simboliza el corazón de Dios y el dolor de Jesús en esa hora. Desde su más profunda aflicción. Jesús clamó a gran voz "Dios mio Dios mio por qué me has desamparado", ese clamor nació del mas intenso dolor de su interior y es imposible describirlo con palabras. Jesús cargó en esa hora todos los pecados de la humanidad y ya no podía sentir la presencia del Padre, el entregó su espíritu por amor a nosotros.

Tal parace que este evento no es importante para tí,a veces como que se te olvida lo que hizo Jesús. quiero contarte esta historia:

Una vez en Africa una choza se vió envuelta en un gran incendio y en pocos segundos todo se redujo a cenizas. Toda la familia que vivía allí murió , excepto un niño. Sobrevivió gracias a un viajero que arriesgó su propia vida para ingresar a la casa envuelta en llamas y salvó al pequeño. Levantó en sus brazos al niño en medio de las llamas, lo puso a salvo y desapareció en la oscuridad.

Al día siguiente, toda la tribu se reunió para decidir en donde se quedaría el niño. La gente pensaba, con superstición, que como el niño sobrevivió al incendio, sería una persona muy especial. Cuando todavía continuaba la discusión, un joven extranjero vino hacia los reunidos y reclamó su derecho sobre el niño. El mostró sus manos quemadas por el incendio del día anterior. Sostuvo que lo más justo era que el había salvado la vida del niño en el incendio pudiera criarlo. De esta misma manera Jesús, nuestro Salvador, que tiene heridas por amor a nosotros, reclama el derecho sobre nuestras vidas para cuidarnos y amarnos.

Viendo el padecimiento de Jesús por nosotros, deberíamos hacer un pare en nuestra vida y pensar ¿Será que mis actos están agradando a Jesús?