Extiende tu mano


Veo demasiadas personas que se desaniman a lo largo del camino, comienzan bien, pero después se enfrentan a un revés en su vida.  En lugar de sacudirlo y crear una nueva visión, permiten que la vida les agote y pierden su pasión.  Terminan conformándose con menos de lo mejor de Dios.

En la Escritura hay un hombre que hizo eso.  no se nos da su nombre, pero fué una de las muchas personas enfermas que estaban en el estanque de Betesda.  Habia estado enfermo durante 38 años.  Cuando Jesús le vió, entendió que había estado enfermo durante mucho tiempo y le preguntó: ¿Te gustaría ponerte bien?.

El hombre dijo que no habia quien lo metiese en las aguas sanadoras del estanque y estaba demasiado débil para llegar por sí mismo.  Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho y anda (Juan 5, 1-15).

El hombre tuvo que tomar una decisión allí mismo.  Podría hacer lo que nunca había hecho.  Estoy segura de que hubo una batalla en su mente.  Había fortalezas que habían estado allí durante años, ya se había acostumbrado a estar enfermo, estaba convencido de que nunca se pondría mejor, pudo haber puesto muchas excusas, pero no puso ninguna.

Se atrevió a dar un paso de fé y fue sanado al instante.

La vida puede que te haya debilitado y desanimado a lo largo del tiempo, pero Dios de está diciendo lo que le dijo a aquel hombre.  Si quieres se sanado, levántate.  Cree que puedes ir a lugares donde nunca antes has estado.  Estírate a una nueva manera de pensar. 

El lugar donde estás no es donde Dios quiere que te quedes.  Solo porque tu sueño no haya sucedido en el pasado, no significa que no pueda suceder en el futuro.  Si te pones de acuerdo con Dios y te levantas , por así decirlo, Dios tendrá nuevos períodos y bendiciones para  tu vida.

Nuestro Dios es un Dios de nuevos comienzos, Nueva salud, nuevas relaciones, nuevas oportunidades, solo porque algo parece estar muerto, no lo descartes.

Extiende tu mano que Dios te va a entregar una nueva vida.  ¿Lo crees?.


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