¿DE DONDE VIENE LA CONTIENDA?


¿De donde vienen las guerras los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

Codiciàis y no teneis; matais y ardeis de envidia y nada podèis alcanzar; combatìs y luchais, pero no teneis lo que deseàis, porque no pedìs.

Pedìs, pero no recibìs, porque pedìs mal, para gastar en vuestros deleites. (Santiago 4:1-3).

Admitàmoslo. Tenemos un tremento problema dentro de nosotros y es con el egoismo, ¿no es verdad?.

Nuestra naturaleza humana siempre quiere hacer las cosas a nuestra manera. Pero yo no puedo permitir que se salga con la suya, y esa negaciòn, esa lucha que tenemos dentro de nosotros es lo que causa los conflictos.

No te ha pasado a tì que muchas veces te has tenido que quedar callada ante situaciones injustas, y que por dentro sientes que quieres hacer volar a esa persona, a mi me ha pasado muchas veces, pero si no sabemos manejar esas situaciones, eso va creando dentro de nosotros conflictos internos, lo cual se refleja en nuestra manera de actuar.

¿Sabe usted por cuàles dos razones principales discute la gente?.


Primero, para probar que tienen la razòn, porque todos queremos tenerla. Y segundo, para que todo se haga a su manera, porque queremos que todo se haga como lo deseamos.

Necesitamos aprender que Dios es el ùnico que puede hacer que nuestros asuntos marchen bien. Cuando eso no ocurre necesitamos calmarnos y ejercitar un poquito de humildad, conscientes de que las cosas pequeñas por las cuales armamos tanto alboroto o problema no valen la pena, porque piensa tù, al final de todo que queda, queda mucho daño y resentimiento entre las personas.

Lo importante es poner de tu parte, cierra esa boquita que Dios te ha dado solamente para que salga palabra de bendiciòn y no de maldiciòn y ten la disposiciòn en tu corazòn de aprender a vivir juntos en paz y armonia.

Pero te preguntaràs ¡¡AUXILIO COMO LO HAGO!!. Te tengo una respuesta, nosotros no podemos, ni lo intentes en tus fuerzas porque te vas a cansar, solamente lo puedes conseguir con la ayuda del Espìritu Santo. Èl està dispuesto a ayudarte, pero se lo tienes que pedir, bùsca de la presencia de Dios, solamente en Èl està la respuesta.